Vestida de Azul I: Cuando Thatcher decidió que el Estado era demasiado grande para no hacerlo rentable

 

Conservative Party Conference

 

Margaret Roberts fue conocida con muchos apelativos. En un principio Daily Mirror decidió llamarla “doncella de acero”, era una dirigente del partido Conservador y los ochenta no habían empezado. El invierno de 1979 siempre será recordado como Winter of Discontent. Ocho meses antes de las elecciones el pueblo británico se encuentra en un momento de crisis económica muy profunda. Apenas tres años antes han tenido que pedir crédito al FMI. La década que acaba está terminando con un desempleo masivo, una inflación desmandada y un estado de protesta laboral continua. Heath está al mando del Partido Conservador y del país y la credibilidad política brilla por su ausencia.

“Margaret Thatcher no pestañeaba, no le temblaba la mano a la hora de tomar decisiones.”

El 4 de mayo de 1979 empezaba lo que sería conocido como era Thatcher. La  situación económica y social de Inglaterra era terrible. Por primera vez una mujer llegaba a un puesto tan alto en un gobierno europeo. Dos de los pilares de la doctrina que empezaba a gestarse trataban de suavizar el poder de los sindicatos, quien dice suavizar dice eliminar y por otro lado promover un capitalismo salvaje que liberalizara todos las parcelas  del Estado. Ronald Reagan, gran colega para la desgracia colectiva de Thatcher, dijo entonces que Margaret miraba “El estado como problema y no como solución”.

La privatización por tanto fue una de las bases que imperaron en las tres legislaturas de Maggie Thatcher. Una de las razones de la caída del gobierno Heath fue la Huelga del carbón de 1974, a raíz de esta nació el Informe Ridley. El documento elaborado por una facción muy conservadora del partido, el gabinete en la sombra aconsejaba despedazar el sistema público con la intención de hacerlo más pequeño y de paso descabezar el poder sindical que a nivel económico y social tenían una influencia mayúscula en la sociedad inglesa. El compromiso conservador con la desnacionalización hasta 1981 no había hecho más que empezar, la privatización de esta primera etapa consistiría en vender entidades públicas aún rentables para conseguir ingresos y reducir préstamos. En esta época se experimentó vendiendo parcelas de grandes compañías públicas como British Aerospace y Cable & Wireless.

El apoyo en las encuestas a Thathcher era ínfimo. En 1980, un año de mandato de los conservadores había elevado al doble la inflación. Las cifras de desempleo subían de manera galopante: en el primer año de los ochenta había 1,9 millones de parados, en el 82 la cifra se elevaba a 3 millones. Además, en el 81 el gobierno incorporó a gente “de mano dura” por lo que el desagrado podía palparse.

2013-04-09 Margaret Thatcher

Rédito bélico nacionalista en las urnas

Los conservadores llegan al tercer año de legislatura realmente mal vistos. Thatcher es ya una de las políticas peor valoradas de la historia. En parte por la crisis, en parte por su mano dura a la hora de tomar decisiones pero en gran medida por su falta de habilidad de pestañeo. Margaret Thatcher no pestañeaba, no le temblaba la mano a la hora de tomar decisiones. Vestida de azul, con su peinado perpetuo y la mirada azul que recuerda a una profesora de preescolar que da capones se enfrenta a unas próximas elecciones que pueden dar al traste con todo su programa político.

Para muestra un botón de su impasibilidad. En 1981, presos del IRA y el INLA inician una huelga de hambre en la Maze Prison. Los terroristas quieren llegar a un acuerdo para ser tratados como presos políticos. La mano de Thatcher no tiembla cuando decide no darle lugar a sus prerrogativas. Mueren diez presos, entre ellos está Bobby Sands que goza de un gran seguimiento, a su muerte se producirá un recrudecimiento en los actos del grupo terrorista irlandés IRA. La Dama de Hierro se muestra más férrea que nunca: “No hay justificación política para un asesinato o delito de cualquier clase”.

“La mayoría absoluta auspiciada por el fervor patriótico supone el asentamiento de la doctrina de desnacionalización y la liberación económica como corazón de las políticas thatcherianas.”

El 82 se presenta aciago para los conservadores a pesar de que los laboristas ingleses tampoco gozan de un buen lugar político. Es algo parecido a lo que sucede ahora en España de un partido al otro es como pasar de Guatemala a Guatepeor. Sin embargo el descrédito de los conservadores por la larga crisis sufrida es galopante en casi todos los estratos de la sociedad inglesa. Por suerte para Thatcher y los suyos, Leopoldo Galtieri dictador de Argentina en 1982 se lanza a la conquista de las Malvinas. Excusa o no esto supone un rearme ideológico nacionalista en la sociedad inglesa cuando Thatcher abandera la recuperación de las Falklands (en inglés). Ganar la guerra al dictador argentino supone una reelección de los conservadores. Así en 1983 se inicia el segundo mandato de Margaret Thatcher.

En el ambiente económico la mayoría absoluta auspiciada por el fervor patriótico supone el asentamiento de la doctrina de desnacionalización y la liberación económica como corazón de las políticas thatcherianas. La explicación a la venta masiva de empresas públicas es que haría más eficiente estas empresas e impulsaría el capitalismo británico hacia un horizonte más competitivo. Eficiencia y productividad por tanto hacen que el panorama sea el siguiente:

El 83 se salda con la venta de Amersham International un gigante de la medicina nuclear. Jaguar, lo que quedaba de Cable & Wireless y British Aerospace son desnacionalizados. El 84 se lleva a cabo la privatización de British Telecom por 3.9 millones de libras.

Después empezamos a ver como el sector de la energía empieza a ser un lastre para el estado y se produce la venta de British Oil y British Gas. Este asalto a la energía será un baluarte de la segunda legislatura, es entonces cuando se produce la Huelga de Mineros de 1984 que duró más de un año. Es ahora cuando vemos los planes de Thatcher de minimizar el poder sindical más claro. Ha sabido esperar y postergar su ataque frontal hacia ellos y eso se salda con una victoria de la Primera Ministra apabullante. Richard Seymour dice de esta etapa que la privatización “no era simplemente estimular la inversión, era una guerra cultural destinada a rediseñar al electorado siguiendo las líneas del “capitalismo popular” pregonado por Thatcher”.

Tercera legislatura: Desnacionalización salvaje

margaret_thatcher_iron_ohp_postcard-r9abedd5f79004eb18cdf7cd432988ed3_vgbaq_8byvr_512Inexplicablemente para la historia Thatcher consigue su tercera legislatura. Más de una década para ella sola y su gabinete en la sombra. La desnacionalización es salvaje, el objetivo es hacer tan pequeño como sea posible el estado. La sociedad es bastante reticente pero es aquí donde se produce el asalto a mano armada a la energía. Inglaterra vende British Steel, British Petroleum, Rolls Royce (1,4 billones). También cae British Airways. El National Health Service, la seguridad social inglesa, se libra casi de milagro por la fuerte oposición. La orientación mercantil de cada resquicio de las empresas públicas continúa.

El poder tory empieza a desvirtuarse de dentro hacia afuera. Surgen voces contrarias a Margaret dentro del partido. Las divisiones se producen en gran medida por el acérrimo desdén, arrogancia y repulsa hacia la Unión Europea de Thatcher. La sociedad inglesa asalta sin precedentes las calles para expresar su rechazo categórico a un impuesto municipal que se ha puesto en marcha. “Poll tax” supone el hachazo más inesperado y desprevenido en el cuello de la administración Thatcher. Sin apoyos, 1990 es el año en que Margaret Thatcher de casada, Margaret Roberts de soltera, La Dama de Hierro, y la hija del tendero abandona Downing Street.

Este artículo es apenas una aproximación a la privatización y la era Thatcher. En la segunda parte trataremos la Huelga de Mineros, La Guerra de las Malvinas y el Poll Tax. Margaret Thatcher fue una Dama de Hierro, una dama impasible. Quizá su última derrota sea un guiño histórico: la calle siempre gana. Ojo al dato para políticos españoles empeñados en reprimir Gamonales y cerillas calientes.

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