Mi (Anti)Héroe Adolescente

 
Kurt
 
“Me siento como un cretino escribiendo sobre mí mismo como si fuera un icono semidivino del pop rock americano o un producto confeso de una rebelión de elaboración corporativista, pero es que he oído tantas historias y declaraciones de mis amigos disparatadamente exageradas y leído tantas interpretaciones freudianas mediocres y patéticas basadas en entrevistas que hablan de mí, desde mi infancia hasta el estado actual de mi personalidad y de mi fama de heroinómano perdido, alcohólico, autodestructivo, aunque abiertamente sensible y delicado, frágil, sosegado, narcoléptico, neurótico, un pobre diablo dispuesto en cualquier momento a meterse de sobredosis, tirarse de un techo, volarse la tapa de los sesos o las tres cosas a la vez. ¡Dios, no soporto el éxito! ¡Y me siento tan culpable!”

Yo tenía 13 años. Tú, 27. Una edad difícil, la peor si eres una estrella del rock con muchas historias en la cabeza. La peor si crees en maldiciones y en plazos. Había escuchado tu voz desgarrada y el rugido de tu guitarra gracias a dos compañeras de cole que tenían el Nevermind y el In utero, respectivamente. No es que estuviera demasiado puesta en música más allá de Ace of Base y Roxette, pero Nirvana despertó la adolescencia y la fiebre musical de más de una a mi edad. Éramos unas protogrupis tirando a grunges no muy definidas, aunque no nos quitáramos el uniforme camisa de cuadros-pantalón vaquero roto-pelo triste. Mucho más después de tu muerte, ya sabes cómo va esto. Quemé mi cinta del Unplugged en New York rebobinándola mil veces para volver a escuchar tu respiración. Si nos hubieras conocido, hubieras estado orgulloso.

kurt-cobain-large-msg-134481651448Comprender tus letras y sus significados era cuestión de tener mucho oído o amigos con los libretos originales. Aun así, a pesar de la escasez de información musical que teníamos, algo se nos metía dentro escuchando el ritmo fúnebre de Something in the way. Nos desgañitábamos cantando Smells like Teen Spirit y Come as you are. Lo que sabíamos de ti era lo que nos contaba la Super Pop y poco más, pero lo que nos transmitías con la mirada y la voz no hacía falta que nos lo explicara nadie. Hoy te entiendo mucho más, después de pasar por los 27, escuchar tus canciones un millón de veces, investigar tus covers, incluso las cassettes que escuchabas. Hiciste mucho dejándonos leer tus diarios con el imperativo “Registra mis cosas y trata de entenderme” (qué atrevidos todos cotilleando en tus intimidades, con la debida controversia sobre tu viuda negra traficando con ellas) no solo por el contenido, sino por la escritura, los dibujos, las letras de canciones, el surrealismo, el humor que desprendes a pesar de haber cogido toda la fama de penurias universal. Con los años que llevo conociéndote he llegado a la conclusión de que fuiste un ser excepcional y que no se cómo no han surgido teorías sobre tu procedencia extraterrestre. Un extraterrestre solitario y atormentado por su propio genio.

Han pasado 20 años ¡20!, y actualmente te tratan como un mito enorme, como si no hubieras tenido la casa llena de mantas con mugre. Como si no hubieras sido un yonki. Como si no hubieras abandonado a muchos como yo al tirar la toalla, incluso a tu hija. Te han convertido en un producto mucho mayor que cuando te asqueaste de todo ello. Yo estoy aún un poco enfadada contigo, y no creo que se me pase nunca, por ese portazo que llevabas buscando dar durante mucho tiempo. Me hubiera gustado seguir conociéndote teniendo más consciencia de ello. Aún así, eres y fuiste mi héroe. Por darle una patada a todo. Porque tus sueños se volvieron en tu contra, y aún así sonreías. Por ser feminista, uno de los pocos. Por ser sincero y pasional, aunque eso te llevara a la destrucción. Por sentir, sentir mucho y sangrar sintiendo, por la garganta y por los sesos.

tumblr_meyy74rdRi1qhuovwo5_250 “Me gusta seguir la carrera de los artistas en sus inicios, cuando luchan por conseguir el éxito. Me gusta el punk. Me gustan las chicas con los ojos raros. Me gustan las drogas (pero ni mi cuerpo ni mi mente me permiten tomarlas). Me gusta la pasión. Me gustan las cosas bien hechas. Me gusta la inocencia. Me gusta la clase obrera y le estoy agradecido por permitir con su existencia que los artistas no tengan que trabajar en empleos de baja categoría. Me gusta nadar. Me gusta estar con mis amigos. Me gusta estar solo. Me gusta sentirme culpable por ser un macho blanco americano.”

“Me encanta dormir. Me gusta llenarme la boca de pipas y escupirlas aquí y allá mientras camino. Me gusta provocar a los perros pequeños que ladran dentro de los coches estacionados. Me gusta hacer sentir a los demás felices y superiores ante mi presencia. Me gusta tener prejuicios contra la gente llena de prejuicios. Me gusta practicar incisiones en el vientre de los bebés para luego joder la herida abierta hasta que el niño muere. Me gusta el consuelo de saber que las mujeres son generalmente superiores y por naturaleza menos violentas que los hombres. Me gusta el consuelo de saber que las mujeres son el único futuro del rock and roll. Me gusta el consuelo de saber que los afroamericanos han sido la única raza que ha aportado un nuevo estilo de música original a esta década, el hip hop.”

“Y no pienso donar un solo dólar al puto régimen fascista indie, siempre tan necesitado. Por mí se pueden morir de hambre. Que coman vinilo. Yo podré vender mi culo carente de talento durante años gracias a mi condición de artista de culto.”

Amén.

1 comment

  1. txapi

    Pues yo tenía 14, y la inmensa suerte de tener tb un hermano coleccionista de discos; el placer que representaba encerrarte en la habitación y escuchar el Nevermind y el Ten una y otra vez.
    Esa fue nuestra iniciación musical. El paso de Siniestro Total a Nirvana, Pearl Jam, Soundgarden… La música que nos llegaba por La Mtv y por Canal+.
    Recuerdo la primera vez que escuché un disco de Sonic Youth, ese mismo funesto año, y tb encerrado en la habitación de mi hermano; la sorpresa el ruido…. nos abriste el camino y las orejas. (Y llegaron Los Planetas)
    Sabía más de ti, de tu vida de tus miedos, que de la mayaría de mis amigos. ¡Por no decir de mis hermanos!
    Tener que aguantar las bromas de los metaleros, que te llamaran cerdo por llevar el pelo largo y los vaqueros rotos…
    Incluso inglés nos enseñaste… traducir tus letras, leer tus poemas. Acercarnos a Morrison, Boudelaire, a los beatnicks.. en definitiva: a las letras.
    Besos Enarsita, adolescencia paralela a 500 kilómetros. Marcados quedamos todos al darnos cuenta de que los mitos lo son solamente, cuando nos dejan.

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