Domingos Cinéfilos: Dallas Buyers Club

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Los Oscar están a la vuelta de la esquina y Dallas Buyers Club es una de las grandes apuestas. Con 6 nominaciones (mejor película, actor, actor de reparto, guión original, maquillaje y montaje), la película de Jean-Marc Vallée está basada en la historia real de un portador del VIH que se convirtió en un luchador contra las empresas farmacéuticas y el gobierno de Estados Unidos durante los 7 años que aguantó entre la vida y la muerte a costa de “medicamentos ilegales”.

El personaje de Ron Woodroof (Matthew McConaughey) tiene todo lo que puedes esperar de un pobre diablo nacido en Texas: aficionado al rodeo y a las apuestas, alcoholico, drogadicto, putero, homófobo… Pasa el tiempo con sus amigos bebiendo y tratando de demostrar que es todo un macho. Todo esto se derrumba cuando le diagnostican VIH y le dan un mes de vida. En la América profunda de mediados de los 80 el SIDA sólo se asocia a una cosa, la homosexualidad.

Aferrado al instinto de supervivencia y a su modo de hacer las cosas trata de conseguir mediante sobornos las medicinas de un ensayo clínico que no funciona, esto le lleva a buscar por su cuenta estudios alternativos no aprobados por FDA (Food & Drugs Administration) para paliar los síntomas de la enfermedad. Tras un viaje a México y darse cuenta que podría hacer negocio, se convierte en un dealer de medicamentos. Su gran problema es que la mayoría de sus clientes potenciales son gays. Por ello, se asocia con Rayon (Jared Leto), un travesti que repesenta todo lo que Woodroof siempre ha odiado. Juntos acaban formando el Dallas Buyers Club, en el que sus socios, por 400$ mensuales, pueden conseguir los tratamientos que no administran en los hospitales.

Cuando ves a Matthew McConaughey como protagonista de una película, no esperas otra cosa que una comedia romántica de Hollywood, pero esta vez no. Increíble y complicadísima interpretación merecedora de todos los galardones posibles (ya lleva unos cuantos, entre ellos el Globo de Oro y esperemos que el Oscar). Tampoco se queda atras Jared Leto en el papel de travesti-yonki-sidoso y su transformación a medida que avanza la enfermedad. Probablemente, lo mejor es que el film no busca la compasión del público ni el momento lacrimógeno, unos personajes despreciables y admirables a partes iguales y la dura óptica con la que aborda el tema.

Una vez más (y porque cuesta mucho creerlo), magnífico trabajo de los dos guapos hollywoodenses. Dallas Buyers Club merece realmente la pena.

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