Arizona Baby: “Nuestro Papa es Iker Jiménez”

 
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He de confesar que Arizona Baby es uno de mis grupos favoritos, españoles y del mundo mundial. Será por la música, pero también porque por donde ellos pasan siempre se respira buen rollo y felicidad musical. Y por eso precisamente fue un placer hablar con Javier Vielba, con la excusa de su concierto en el Potemkin, y preguntarle mil cosas que me rondaban por la cabeza. Me hubiera gustado más estar cara a cara y con unas cañas, porque nos salieron temas que tratar delante de una barra arreglando el mundo. Un placer de charleta, sí señor.

Así que de nuevo veremos a Arizona Baby este viernes en Salamanca, en la sala Potemkim… Os hemos visto anunciarlo por las redes sociales con bastante entusiasmo, parece que hay buena relación con la ciudad y su público… ¿A qué se debe?

En Valladolid siempre ha habido vida universitaria pero en Salamanca más, así que sí, desde jovencillos nos ha gustado el ambiente. El Potem es una sala muy mítica en la que ya hemos tocado y siempre nos ha dado buena estrella. Además, ahora tenéis bandas muy buenas con las que tenemos muy buen rollo, como Bye Bye Lullaby y Estrogenuinas.

¿Si tuvierais que recomendar un lugar de esta ciudad que os guste especialmente, cuál sería? ¿Y un placer gastronómico?

Hace años iba a tocar por la calle, por el centro, pasábamos la gorra. Así que me gusta ya sabes, lo típico, los aledaños de la Plaza Mayor, las catedrales con el astronauta, la rana… Son cosas típicas por algo. En cuanto a los placeres gastronómicos, lo mejor el picoteo y el vino.

arizona_baby_it_is_called_work_se_llama_trabajo-portadaVuestro último disco, This is Called Work, apela a algo que está muy de capa caída en estos tiempos… ¿Es una llamada al trabajo digno o una mejor manera de sobrellevar la explotación cantando vuestras canciones?

Es más bien algo inspirador, como un juego a ver si éramos capaces de hacer justicia con 16 Tons y Working in a Coal Mine, introduciendo una canción nuestra para rematar. Es algo que nos une a todos, el trabajo, y nos pareció bien hacer un entremés entre discos. En Castilla tenemos canciones de vendimia, de labranza, los cantes de mina en el sur, también en el flamenco en algunos palos se habla del trabajo… Antes que el country o el blues estaban las canciones de trabajo y a nosotros nos gusta investigar, que nuestros seguidores descubran cosas con nosotros. El mensaje es un guiño a la gente que se lo curra.

En vuestro anterior minialbum The Truth, The Whole Truth and Nothing But The Truth cogisteis un punto mesiánico muy curioso. ¿Se debe a alguna revelación que tuvisteis o a alguna que tenemos que tener nosotros al escucharos?

Son canciones sugerentes, como en una película que haya un buen guión con sus efectos especiales. La religión es algo que mueve mucha gente, que la levanta. Nuestro imaginario se nutre de estas imágenes poderosas que siempre han reforzado las creencias. Nos metemos en debates religiosos, enfrentamientos como la verdad y la mentira, el amor y el odio, la muerte, el sentido de la vida… Tiramos de la religión para iluminar. Una religión en la que nuestro Papa es Iker Jiménez. Nos gusta el “overdo”, montar un superdrama, tirar de grandes cuestiones, el rollo escénico, la artesanía. No nos gusta eso de “Hola, somos Arizona Baby, yo soy tal, él es el batería…” Nos gustan las cosas que ocurren y la estética mística.

He de confesar que he quemado el Second to None de tanto escucharlo, y siempre me ha surgido una duda: ¿Quién es Shiralee?

Es un personaje, no existe en realidad. Cuando estuve trabajando en Inglaterra tenía una compañera australiana que se llamaba así y el nombre me pareció muy musical. Es un buen nombre, como Lucille o Peggy Sue. Shiralee es una mujer fatal, que juega con un pobre diablo, pero en realidad no se sabe quién es el bueno o el malo, o si no lo es ninguno. Es alguien que no existe pero que está en todas partes.

Os gusta mucho el mundo versión, y tanto con Arizona Baby como con Corizonas podemos esperarnos una reinterpretación vuestra de casi cualquier cosa. ¿Qué tendríais ganas de “versionear” y aún no os habéis atrevido?

Siempre nos ha gustado reinterpretar, como bien dices, más que hacer una versión. Mucha música se transmite por tradiciones orales: el blues, el flamenco, van cambiando las cadencias, se crean estilos, palos nuevos… Esto enriquece para hacer las canciones originales. Es divertido, aprendemos. Tenemos una versión en mente pero quiero que sea sorpresa. Últimamente estamos pensando en el rock duro de los 70, el primer heavy metal… Podríamos hacer una versión de Black Sabbath y no sería tan raro, ¿no? Nos podríamos meter con lo que sea, Radiohead, Frank Sinatra… No somos un grupo de estilo cerrado, nos gusta tanto el jazz como el black metal, el pop naif, las músicas del mundo… También coger la música de orquesta, muy barroca, con muchos instrumentos y hacerla minimalista, solo con guitarras y batería.

Sois un grupo que os transformáis bastante en cuanto a formaciones, me explico, tan pronto sois Arizona Baby Guitar Duo, como Corizonas, como que Javier Vielba se monta El Meister… ¿Queda aún algún grupo secreto por descubrir que no conozcamos, o alguno con el que colaboréis en la sombra?

Pues yo también toco la guitarra con Ángel Stanich, además de la producción. También toca con él Álex Izquierdo, nuestro bajista ocasional, y nuestro batería. También me meto a ponerle música a películas experimentales de los 60 con otros compañeros, bandas sonoras de cortos…. Como El Meister estoy sacando un disco que se llama Bestiario, no me gusta parar, siempre estoy con varias cosas a la vez.


 
Cuando salís al escenario como Corizonas, tanto Fernando Pardo como Javier Vielba lleváis un rollo muy predicador-animador-monologuista. ¿Esto viene ensayado desde casa o vais improvisando a medida que avanza el concierto?

Jajajaja, es totalmente improvisado. Con Arizona Baby también me gusta hablar mucho, crear como una catarsis, una comunión, hacer todos juntos un conciertazo. Tomo el papel más bien de charlatán de feria que de monologuista, que lo llevan preparado con un guión. Me gustan los monólogos pero sobre todo los ingleses o estadounidenses como David Cross, Louis C.K. o George Carlin. No es que pretendamos ir de graciosos pero nos sale espontáneo, a veces es solo entre nosotros. Te da el subidón en el escenario, estás con los colegas pasándotelo guay y te sale.

Habéis estado de gira en USA, ¿Qué tal fue la acogida? ¿Tenéis ya en mente algún otro horizonte lejano?

Ha sido una pasada, sobre todo por la respuesta. La gente flipaba y nosotros flipábamos. Todo el mundo iba felicísimo, un ambiente increíble. Se han tirado al barro y han salido conciertos para no olvidar. Ha sido una forma de reafirmar lo que hacemos, ya que es el país de donde sacamos muchas influencias. Éramos como familiares pero más exóticos. Queremos volver y hacer una gira más extensa por allí, México, América Central y del Sur… También Europa, que nos faltan muchos sitios por visitar. Además queremos ir a Australia y Japón, la gira australiana a ver si es posible con Corizonas pronto. Como diría James Bond: “El mundo no es suficiente”.

El paisaje castellano está siendo caldo de cultivo de grupos emergentes muy emparentados con el surf, el western… Parece que está surgiendo un tipo de rock mesetario… ¿Tenéis alguna teoría al respecto de este gusto musical castellano? ¿Sois fans de algún grupo salmantino?

Puede que haya un sonido mesetario, árido… En realidad en Valladolid es más escena que sonido, están Cosmic Birds, Corzo… Yo colaboro en micros abiertos y está guay, hay calidad y variedad. De Salamanca somos muy fans de Estrogenuinas.

Arizona BabyLa primera vez que os vi en directo fue en el Azkena Rock Festival, en un conciertazo en el que me atrapasteis totalmente, como si fuérais Rapunzel y me hubierais lanzado las trenzas o algo así. Ahora empieza la temporada de festivales, y cada vez hay más, ¿qué os parece esta explosión festivalera que vivimos? ¿Preferís tocar para un público de festival o de sala? ¿Podremos veros en alguno este verano?

A mi tocar en festivales me gusta, pero no tanto como público. La música en directo es mucho mejor en sala, disfrutas más la experiencia. Los festivales están muy bien para promocionar, conocer grupos nuevos… y luego ir a verlos a una sala. El público debemos ir a las salas, en los festivales la música es una excusa para la fiesta, y está muy bien, pero ya lo dice la palabra festival. Si no quieres ser un turista de la música, vete a las salas. El sábado estaremos en el WOMAD, y luego en algunos más, tanto como Arizona Baby como con Corizonas.

Además, hemos visto que en algún festival habéis dado algún concierto mañanero orientado a público infantil. ¿Qué tal esta experiencia? ¿Veis futuro musical en los conciertos planteados para padres e hijos?

Ojalá no tuviese que haber esos conciertos, lo ideal es que los menores pudieran a entrar libremente a ver un concierto o a un dj. Cuando eres adolescente te puede impactar mucho ver a algún grupo en directo, abrirte los ojos, pero eso ahora no se puede. Con la excusa de que se vende alcohol les prohíben la entrada, y esto solo provoca que no haya conexión entre generaciones. Así se crean saltos generacionales porque no hay comunicación, yo le hablo a un chaval de 14 años de Neil Young y el querrá hablarme de Steve Aoki. En Inglaterra, por ejemplo, tienen un sistema en el que te ponen una pulsera si eres mayor de edad y ya está solucionado. Si no tienes pulsera no puedes pedir alcohol y ya está. Así salen grupos con gente muy joven como The Strypes, que han mamado la música desde pequeños. Esto tiene que cambiar porque sólo pasa en los conciertos, si vas a los toros, al fútbol o a la semana del pincho no pasa nada si ves beber a un adulto, pero en cuanto entramos en el tema de rock y encima alternativo, nada de nada. Nos gusta el relevo y les están cortando las vías. Ojalá esto cambie.

Una vez os pedí un autógrafo y me fijé que Javier Vielba suele hacer un dibujito de un señor con barba al lado de la firma. ¿Esto es por una oda al pelo o es que tienes en mente algún futuro como dibujante?

Es como un autorretrato, como John Lennon con sus gafitas y su nariz, pues yo hago un yo con barba y pelo largo.

Muchas gracias por vuestras respuestas, ¡nos vemos en los bares charros!

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